Frinsa 2013, la ilusión de lograr algo en esta regata que se está convirtiendo en nuestra bestia negra duró 10 minutos, porque ese fue el tiempo que tardamos en estar fuera de la lista de barcos con opciones al triunfo.
Como ya sabéis, a mi se me da mal hablar de los fracasos y muy bien el pregonar nuestros triunfos, por lo tanto, en esta ocasión, no voy a tratar de justificar lo injustificable ni a comentar los pormenores.
Cuelgo un video, esta vez sin música, para que podáis escuchar nuestros diálogos a bordo.
Queda pendiente la entrada de la histórica victoria en la Almirante Rodríguez-Toubes, que colgaré en breve.
Regata para barcos con un solo tripulante o "a dos" realizada en Combarro.
Temprano llegamos al pantalán, día soleado y viento flojo. Pedro y yo dispuestos a darlo todo para conseguir ganar una regata que normalmente se nos da bien.
El comité monta la salida al este de Tambo, nos aproximamos a la línea con velocidad, freno el barco metiendo golpes de timón para consumir tiempo y cuando quedan 20 segundos nos lanzamos a por ella cruzándola por el mejor sitio sin desventes.
Alargamos el bordo hasta prácticamente el layline y tras un par de viradas encaramos el desmarque terceros en real.
Se inicia una larga popa, el viento va escaseando y vemos que con una ligera brisa no vamos todo lo rápido que desearíamos, los cruces se suceden y navegamos buscando las zonas de más presión en una Ría que se había convertido en un campo de minas.
Llegamos a Morrazán, seguimos con opciones, el único que nos inquieta, en eso momento, es el Somni Primero que va por delante y se muestra como un duro rival. En las cercanías de Canelas el suroeste se va, nos frena y nos agrupamos, tomamos la decisión de arriar el spi antes que ningún barco de nuestro grupo y buscamos el viento del norte que se dibujaba en Cabicastro.
Salimos con presión, quizás demasiada para el génova grande y arrumbamos a Picamillo volando bajo, la distancia con el Somni y el Eibol era más que suficiente, con la tranquilidad de que, los dos, nos tenían que dar tiempo. Al llegar a la torreta verde nos pasa el Ambiotec de la clase regata, sin dudarlo ni un instante nos subimos a su ola, vamos haciendo 8.5 nudos de través y separándonos todavía más de nuestros rivales.
Izamos spi al paso del Camouco iniciando el tramo hasta Mourisca en Bueu, vemos que en las popas tanto el Eibol como el Somni nos recortan distancia pero aún contamos con margen suficiente, vamos cómodos a pesar de que el viento nos entra de través fuerte. Pasamos parte del tiempo decidiendo como íbamos a negociar la entrada en la Ría, por el sur el viento escaseaba…
Ganando barlo, más y más barlo hasta la altura de Morrazán, pero las cosas se complican. Al llegar a la baliza del medio de la Ría, la presión desaparece y se produce el efecto acordeón, El Somni y el Eibol se nos echan encima, con lo que la regata vuelve a empezar. Ya nos creíamos campeones (como diría Víctor Ayán).
Nos movemos empujados por un débil sur, el Eibol se queda fuera de la lucha, el Sonmi y el Mítico se alternan en el disfrute de los pasillos que se formaban. Así continuamos hasta las proximidades de Tambo momento en que el norte se impone con fuerza, nos comemos el spi, Pedro lo arría rápidamente e iza el génova.
La Regata se decide en una maniobra… estamos a tres metros por popa el Somni, el génova ya izado se sale del Tuff, tenemos que volver a arriarlo y se atasca, hay que bajarlo como sea, tirón tras tirón se arría, se vuelve a relingar e izar pero con esas condiciones de viento el Somni ya se había escapado lo necesario para ganarnos la general y la clase por 5 míseros segundos.
No es un mal resultado, desde la salida mostramos que lucharíamos por la regata y estaba ganada. La mala suerte se cebó con nosotros en el peor momento, en otras ocasiones nos favoreció mucho, cosas de este deporte.
Las palabras de nuestro
“Maestro” (Víctor Mariño) vuelven a cumplirse. En sus enseñanzas nos dijo que
para ganar hay que tratar de ser regulares, de nada sirve hacer un primero si a
continuación cosechas un décimo puesto. Hay que minimizar los fracasos y
potenciar los aciertos.
El Mítico entendió el mensaje
y después de llevarlo a la práctica en la histórica victoria del Rías, vuelve
en la Enmacosa
a cumplir con esa regla.
Resumiendo, conseguimos
cuatro primeros en las cuatro pruebas realizadas, más regularidad imposible y a
pesar de que alguno, en su dolor (Chito Freire), intenta desmerecer este logro
achacando las victorias a frutos de la casualidad o a confabulaciones y ayudas
externas, los resultados y lo demostrado en el agua es incontestable.
Comenzamos con un barlo-sota
en la playa de Silgar. Viento duro y ola formada que complicaba y mucho la
navegación.
Salida buena y con cinco
tripulantes el Enxuto se lanza a resolver la primera ceñida. Logramos buenos
registros de velocidad y en cuanto llegamos a la baliza de barlo nos asalta la
duda, ¿izamos spi?, el dilema se resuelve por si solo, sí queremos ganar esta
regata o cualquier otra, tenemos que llevar el barco al límite permanentemente.
Nuestros rivales no nos permiten relajarnos y esto nos da fuerza para querer ir
más y más rápido.
La popa es difícil, la ola
nos produce un balance brutal, pero el Mítico, yendo por momentos al límite, la
resuelve sin complicaciones.
Nos esperan dos ceñidas más
tras las que entramos en meta consiguiendo la primera victoria del día.
(Cuatro minutos de ventaja
sobre el segundo clasificado de la clase y un tercer puesto en la general).
Segunda prueba, una costera
hasta Aguete con el paso de algunas balizas de la Ría.
El viento continúa soplando
con fuerza, pero el número de maniobras se reducen en relación con el bastón.
Damos desmarque en primera
posición de nuestro grupo, pero en las largas popas el Grifo logra, de forma
clara, recortar toda la ventaja obtenida. De este modo y después de unas muy
luchadas ceñidas llegamos a la meta de Aguete en primera posición. La
diferencia con el barco de Chito es mínima, solamente tres segundos, pero
volvemos a salir airosos y lo más importante… ganadores de la clase y segundos
en la general.
Tercera prueba. Salida en las
inmediaciones de Pelados, aunque el parte pronosticaba una bajada del viento
respecto al día anterior, no se cumple y por momentos superamos los registros
del sábado.
El comité opta por un
recorrido costero, muy técnico, utilizando muchas de las balizas de la Ría y con final en Portonovo.
No materializamos un buen inicio,
pero a medida que transcurría la regata, nos fuimos haciendo con nuestro hueco
en la flota.
Las secuencias se repiten,
las ceñidas son nuestras mientras las popas son del Grifo, un percance entre
este barco y el Youkounkoun, nos
facilita el escaparnos un poco más para encarar, en cabeza, el tramo final
Morrazán-Portonovo con puntas de viento de 25 nudos en real.
Llegada victoriosa con una
diferencia de siete segundos sobre un Grifo que hizo un regatón. En la general otro
tercer puesto que consolida al Enxuto como uno de los grandes del Trofeo.
Quiero hacer ahora un
paréntesis para analizar a nivel de tripulación estas pruebas.
En estos rangos de vientos el
Enxuto por su poco lastre no navega muy cómodo, pero a pesar de contar con tan
sólo cinco tripulantes, en las tres regatas, las maniobras se resolvieron
perfectamente. El barlo-sota con un magnífico proa-acróbata (Santi) por lo
complicado de la ola y el equipo de bañera (Pedro/Juan) asistidos por un
polivalente nro. 2-3 (Juanma) se resolvió sin problemas. En las costeras,
siendo más sencillas, vemos que el barco navega bien con tripulación reducida,
incluso en condiciones que no apuntaban a ello. Lo tendremos en cuenta.
Cuarta manga, en ella las
condiciones ya se volvieron mucho más dóciles, vientos medios y regata táctica.
Cuatro tripulantes para
resolver una prueba que se desarrolló en
un campo de regatas ideal para el Mítico y no defraudó. Le dimos la puntilla a
un trofeo que se nos da bien históricamente consiguiendo otro primer puesto, de
paso, cambiamos la tendencia del arranque de temporada y nos preparamos para la
siguiente prueba que se realizaba el día siguiente en Combarro, la “Solitarios”
o “a dos”, pero eso ya es otra historia.